Barcelona Pirineu 2022. ¿Tienen sentido unos Juegos Olímpicos de Invierno en Cataluña?

Artículo publicado el 08/10/2013 por Leopold Rosselló

Actividades de montaña

Cuando salió la iniciativa de organizar unos Juegos Olímpicos de Invierno en nuestro país me quedé parado, ciertamente extrañado. Mi primera reacción fue crítica: no somos un país con las infraestructuras orientadas a acoger un evento de esta magnitud, un evento centrado en los deportes de invierno, de poca tradición en nuestro país. Difícilmente, un evento similar podría acabar siendo sostenible.

Sin embargo, poco a poco fueron pasando las semanas y los meses y dándole muchas vueltas, queriendo extraer de la idea y del proyecto todo lo que de reto tenía, pensé que, si nos lo proponíamos, seguro que podíamos alcanzar esta meta y repetir en gran medida el éxito de los Juegos del 92. Fui reafirmándome: somos un país de gente con iniciativa, de gente que trabaja duro y con calidad cuando de verdad se lo propone. Pensé que, además, éste podía ser un gran impulso para muchas comarcas, para mejorar en equipamientos y posteriormente poder disfrutar de una mejor economía gracias a la explotación de las instalaciones y a la imagen de reconocimiento y atracción que un evento como éste conlleva.

Y pronto me di cuenta que este sentimiento contradictorio que me invade no era sólo patrimonio particular mío sino que era una manifestación bastante generalizada.

Una primera consideración a poner sobre la mesa es cómo afrontar un evento de un presupuesto que ronda los 3.000 millones de euros cuando todavía estamos sumergidos en una crisis económica y social brutal. ¿Seremos capaces de rentabilizar el proyecto de manera que el retorno de la inversión gane a otros proyectos o inversiones necesarias para el país en un momento de crisis como éste?

Segunda consideración. Después de la abrupta negativa de los miembros del COI a Madrid 2020 hay que pensar en los argumentos reales de la derrota de este proyecto y si en este momento la candidatura Barcelona Pirineu 2022 sería bien recibida por los organismos españoles que la tienen que aprobar y apoyar. ¿Obtendría todo el apoyo necesario por parte del COE y del resto de autoridades españolas?

La tercera consideración es si somos un país con suficiente afección de base a los deportes de invierno para sacar adelante este gran proyecto. Cataluña ha demostrado repetidamente y en la mayoría de deportes la calidad de sus deportistas y de sus directivos. Pero no parece que nuestro punto fuerte sean precisamente los deportes de invierno. En el mundo empresarial hay una máxima que aconseja que una empresa se dedique fundamentalmente a lo que mejor sabe hacer, su "core business". ¿Creemos que esto se da realmente en este caso? ¿El “core business" de Barcelona, y de Cataluña, son los deportes de invierno?

Y, por último, ¿hasta donde es posible llevar a cabo este proyecto respetando el medio ambiente? ¿Es posible sacarlo adelante de forma lógica y naturalmente sostenible? ¿De qué instalaciones e infraestructuras estamos hablando en la práctica y qué impacto medioambiental tienen los Juegos?

Me reitero: este es un tema complejo y abierto al debate desde muchos puntos de vista. Por alguna de estas razones, supongo, ya se ha comentado la posibilidad de enfriar la candidatura y esperar tiempos mejores, como el 2026 o el 2030, y el alcalde Trias ya ha planteado la realización de una consulta ciudadana que se debería hacer antes de julio de 2014, que es cuando el COI confirma las ciudades candidatas.

Y yo me pregunto: ¿quién tiene derecho a opinar en esta consulta? Es evidente que el alcalde Trias la está planteando para los ciudadanos de Barcelona. Sin embargo, ¿sólo debe votar Barcelona? Mi opinión es que también deberían votar los habitantes de las comarcas pirenaicas afectadas, los municipios del eje Barcelona - Pirineos, y seguramente todos los ciudadanos de Cataluña, dado que la Generalitat deberá hacerse cargo de un porcentaje significativo de estos 3.000M€... Y, en cualquier caso, la consulta debe organizarse bien y con toda la información necesaria para que los ciudadanos puedan manifestar su voluntad libremente y desde el conocimiento.

De todo el esfuerzo constructivo e inversor del 92 se han aprovechado muy bien todas las infraestructuras de transporte, la nueva vialidad, el frente marítimo. También la gran mayoría de instalaciones deportivas se han amortizado, recicladas para utilizaciones más caseras o para otros acontecimientos importantes como, por ejemplo recientemente, los Mundiales de Natación. En definitiva, los Juegos del 92 fueron la palanca que permitió situar la ciudad de Barcelona donde ahora la tenemos, en primera línea, y como destino admirado y envidiado por todo el mundo. Dejadme decir que unos Juegos Olímpicos de Invierno en nuestro país sólo podrían tener sentido con un proyecto muy bien pensado, que más que buscar el éxito en la inmediatez de la organización de los Juegos, se arraigara en todo el territorio y buscara el aprovechamiento de las inversiones que se deberían hacer en unas comarcas a las que hasta ahora no se les ha dedicado todos los recursos que necesitan.

Felizmente ahora la palabra la tiene la gente con su voto, y esto no os podéis imaginar la tranquilidad que me da.