¿Cómo se forma y se transforma el manto de nieve? (Aludes 2 de 5)

Artículo publicado el 22/01/2014 por David Pagès Farré - Centre Excursionista Molins de Rei

Artículos Técnicos

Si hacemos un agujero bien profundo en la nieve veremos que el manto de nieve está formado por diferentes estratos o capas. La estabilidad del manto depende básicamente de las características de estas capas… En este segundo post sobre las avalanchas, hablaremos del manto de nieve, de cómo se forma y de cómo se transforma.

¿Qué es el manto de nieve?

El manto de nieve es una superposición de capas de nieve correspondiente a las diversas nevadas que se han producido a lo largo de la temporada. Cada vez que nieva se forma una capa que puede ser muy diferente del resto y presenta unas características morfológicas, termodinámicas y mecánicas concretas. Por ejemplo, si cae una nevada cuando las temperaturas se acercan a los 0ºC la nieve será húmeda. En cambio si hace mucho más frío la nieve será muy seca. Ya avanzamos que la nieve húmeda tiene un alto grado de cohesión, mientras que la nieve seca presenta poca cohesión y, por tanto, hace aumentar la probabilidad de aludes. Otro elemento relevante es si la nieve es depositada por una nevada o por el viento (nieve ya caída en otro lugar pero que el viento levanta y deposita de nuevo en otro lugar). Esta nieve depositada por el viento es uno de los ingredientes de las llamadas "aludes de placa", que explicaremos en detalle en el siguiente post.

Por otro lado, cada capa puede ser más o menos compacta y estar más o menos "pegada" a las capas que tiene inmediatamente por debajo e inmediatamente por encima. Si una capa está bien pegada a la de abajo, quiere decir que cuando pasemos por encima no tenderá a deslizarse -como si fuera un plátano-, y por lo tanto decimos que es una capa estable. Si todas las capas que forman el manto están bien pegadas entre sí (tienen un buen anclaje) quiere decir que el manto es estable. Igualmente ocurre con la capa inferior y su anclaje con el suelo. Si una capa de nieve se encuentra sobre una superficie de hierba, y por tanto muy deslizante, es más fácil que se desprenda que si se encuentra sobre un lecho de rocas.

Llamamos capa débil a la capa de nieve que no está cohesionada, es decir, que presenta una serie de granos no unidos entre ellos y, por tanto, posibilita que una capa de nieve que esté encima pueda deslizarse. En cambio, si los granos están pegados entre sí la capa aguantará bien el peso de la placa que tienen por encima y no se desprenderá.

¿Cómo y por qué la nieve evoluciona y se transforma?

Para entender bien los mecanismos que intervienen en las avalanchas, es necesario conocer cómo es la nieve pero también cómo evoluciona, ya que el tipo de nieve no siempre es el mismo pero, además, en cuanto se deposita sobre el suelo comienza a transformarse en función de las condiciones de su entorno.

La nieve reciente puede ser de varios tipos: plaquetas, estrellas, nieve granulada... El tipo de nieve más habitual son las típicas estrellas. La nieve reciente suele presentar un grado de cohesión bajo y poco grado de transformación.

Decimos que la nieve se transforma o que sufre metamorfismo cuando esta nieve es modificada por la acción de tres factores: el viento (rompe los cristales que forma la nieve en otros cristales más pequeños y los transporta), la presión de las capas que tiene encima y la temperatura ambiental. Pero una vez la nieve se ha depositado y forma un estrato de nieve lo que más debemos de tener en cuenta cuando nos referimos a su evolución es el factor de la temperatura ambiental. Si hace mucho frío, la nieve que cae tiene poca cohesión y, por tanto, la capa que enseguida formará no se pegará mucho a la de abajo. Por otro lado, si sigue haciendo frío esta nieve no se transformará, aunque quede colgada por otra capa de nieve más reciente. Por lo tanto, después de varios días de mucho frío con nevadas importantes es mejor evitar las orientaciones norte porque la nieve aquí tendrá poca cohesión: habrá formado una capa débil. Podremos observarlo, por ejemplo, cuando intentemos hacer bolas de nieve con este tipo de nieve, ¡difícil! Si además vuelve a nevar estas capas débiles quedarán enterradas y el terreno será peligroso porque las capas de encima no tendrán un buen anclaje donde poder engancharse.

Uno de los casos más claros de tipo de nieve que puede formar una capa débil es la nieve granulada, que puede parecerse a la sal gorda o al porexpan. Otro ejemplo de ello son las capas de escarcha porque los cristales de hielo no se pegan y cuando pongamos un peso sobre la capa superior los cristales se romperán y pasarán a formar una capa muy débil sobre la que el manto de nieve se desprenderá y deslizará hacia abajo. Estos son los ingredientes de la peligrosa alud de placa: placa + capa de nieve débil a menos de 1 metro de profundidad (una placa es una superficie de nieve que se desprende del resto del manto y se desliza).

En este segundo post hemos hablado del manto de nieve y hemos explorado un poco los tipos de nieve que hay y su evolución. En el siguiente describiremos los tipos de aludes que podemos encontrar y repasaremos sus principales características.